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A ver. Si nos ponemos así, que ni huevos, ni queso, ni yogures, ni mantequilla, ni leche (quien la beba)_estoy asumiendo que es todo ecológico_, porque suponen la explotación de los animales de los que deriva el producto, pues ya no vamos a poder comer nada, ni la brizna de hierba que crece en el tejado de mi casa, ya que las plantas también sienten y padecen, hasta terror, como escribe una conocida mía en su blog, en una entrada precisamente titulada como el mío (por cierto que no me quiero imaginar la angustia y los gritos que se viven en la selva a nivel extrasensorial, que también lo percibimos, estoy segura, pues también somos seres planetarios, cosa que explicaría porqué nos gusta tanto vivir entre plantas, o nos duele cada vez más el receso de la Naturaleza. Pero éste es otro tema). Quiero decir, soy vegetariana. En este momento, soy concretamente ovo-vegetariana (aunque los fines de semana como mis tostadas de pan artesano con mantequilla orgánica de vaca porque no la encuentro de oveja! La leche, la bebo de arroz con coco, que me encanta).
Pero la verdad es que me gusta la carne. Lo que no me gusta, y de lo que estoy en contra, y que suponen los motivos por los que "sacrifico" la ingesta de carne (o pescado) en mi dieta, es el someter a los animales a un calvario en vida, a una existencia denigrante, indigna y torturadora, y para colmo, darles una muerte violenta desprovista de ética y ningún tipo de valor. Se me ocurre que estos animales podrían llevar una vida placentera (campar al aire libre, comer natural, respetar sus ciclos y su salud...), y cuando llegara el momento de pasar a nosotros a través de la cadena alimenticia, fuera una muerte inadvertida, por ejemplo, disparándoles un dardo de anestesia igual que hacen los científicos en sus trabajos de campo, o si son muchos como en el caso de los pollos, respirando la anestesia en gas. Es decir, erradicar el sufrimiento y el dolor. Infringen menos dolor a sus presas, y se demoran menos en la caza, los leones y leopardos. El hombre ha construido gigantescas granjas industriales llenas de sufrimiento y dolor, despojadas del valor por la Vida y el respeto a los demás seres vivos. Por conciencia humana, precisamente, revertir todo eso y hacer algo más: eliminar cualquier atisbo de angustia, terror, dolor en el resto de animales que aplacarán nuestro instinto depredador por una necesidad evolutiva de grasa, proteína y aminoácidos esenciales. Como quien compensa con creces a aquel a quien causó mal. Es la deuda y el tributo que debemos los animales humanos al resto. Y además, como dice el dicho: cuida tus plantas y tus plantas te cuidarán a ti; del mismo modo, y como ya cree hace tiempo mucha gente espiritual, lo que ha vivido el animal pasa a nosotros por la boca cuando lo comemos. Como siempre, salud y ecosistema es hablar de lo mismo.
