Epístola desde la luna

Para los que aún no comprenden los motivos.

"Algo se ha roto en mi interior... Tengo miedo de herir a alguien si se acerca demasiado." (Joanna Tropolle)


Y no. Se acabó el tiempo en que viví de palabras. De hecho, se ha agotado mi tiempo aquí. Lo siento así. Y por primera vez me importa un bledo lo que tú o tú podáis pensar de mí en adelante (igualmente, ya lo hicistéis antes).

¡Y no, no queráis detenerme!, porque esta vez quiero perderme para siempre en el laberinto tremendo y salvaje de todos estos sueños que tanto ha dolido sentirlos tan cerca todos estos años. Esta vez voy a meter el pie a través de la almohada, por fin. Y es que no quiero tener que ver más que con hechos, porque son los hechos los que matan, y no te salvan un par de versos por muy bellos. Otras cosas aún más bellas igualmente lo intentaron antes. Y no pudieron con un corazón que pesaba como un muerto, allá ahogado en un charco.
¡Y no, no pretendáis seguirme! Ni siquiera tú lo intentes, porque no sirve el amor para esto. Hace falta mucho más, no me atrevo a decir cuánto más. Sólo diré que no hay que tener miedo a sentir el alma desnuda a merced del aire...
Y es que ya he visto demasiado. No, no sabéis.
Hay cosas muy gordas,
            que quitan las ganas de seguir viviendo
            con la risa entre los dientes,
            que revientan, en suma, el pecho
            como revienta un palo santo machucho.
                    Ya me he roto el corazón antes de salir
            por la puerta. Ya me llevo la ilusión muerta
            entre mis cosas. Ya me llevo podridas otras tantas,
            tan bellas, en el tazón de las mentiras.
                    Ya he dejado en la otra orilla
unos versos vueltos egoístas conmigo viendo que no les quería como antes. Como antes de no conmoverme viendo cómo les quemaba por dentro el llanto que aguantaban. Si no quieren venir, que no vengan. No daré media vuelta para arrojarme a sus pies a confesarles que me duele lo indecible marchar sin ellos
(lo mismo es que salvarme media yo).
Me lo callaré. Se callarán el susto
de ver avanzar hacia ellos la grieta tremenda que la pena nos abrió en el corazón. No me vuelvo.
Sólo rezo. Rezo como un fanático, rezo con el dolor en la cara, rezo mientras corro salpicándome de barro,
mientras noto cómo el cuchillo del viento me vuelve a hacer sangrar todas las heridas
que habían empezado a sanar, rezo tan a gritos que hasta Dios se hace de cruces en el cielo,
para que hasta ellos lleguen las pocas fuerzas que me quedan
y toda la fuerza intacta de mi rebeldía,
y puedan aferrarse a sus bordes,
y yo pueda volver a verlos algún día.
Voy a vadear el infierno aunque sea a dos palmos del suelo
con el corazón atado al dedo como un globo.
Nos vamos viento en popa a todo gas de todo esto.
Por el borde, sigo viendo al resto de la humanidad descastada y reacia y dando gritos que no suenan a nada,
corriendo como perdidos por la azotea del mecano que se han construído y desde el que, a estas alturas,
miran lo que hago como raro y loco.


16 de junio de 1996.

Después de las brasas... no viene el silencio, invierno 1995- primavera 1996.


Me costó que la Mente se pusiera al fin de nuestro lado, el del Alma y el Corazón (mi amigo M-A-C), y entendiera nuestros motivos. Al fin la convencimos para que se subiera al bote y zarpar juntos en busca de un mundo nuevo, partir en pos de nuestra libertad, remar, bogar más allá del sol poniente hacia un futuro incierto, bueno, un porvenir necio y loco, es verdad, pero a veces más vale un infierno por venir que un cielo hecho infierno. Que vivir no es vivir si se vive con el corazón en un brete.


Tenemos una nueva carta en la baraja. Además de La Razón, ahora está también La Justicia. ¿Y yo quién soy, me pregunto, en medio de eso, oh Yo, oh Vida? Respuesta:

la que toma partido, la que marca territorio, la que toma decisiones, la fiera, la peligrosa, la que es fácil vender como a un pescado. ¡La Mujer Salvaje! La Bruja.


29 de junio de 2012.

La Llamada del Hogar, otoño 2010- verano 2012.



Me reafirmo. Y todo esto se lo dedico a El que entiende los motivos, porque son los mismos, Mi Mago, que sé que se sentirá orgulloso.

Oh la la le Renard Roux!















Totem Project

Witchen Kitchen

Lo que empezó siendo un "rincón de la cocina de Brujitasam" es ahora una auténtica "witchen kitchen", incluyendo el "cobertizo" (antes galería), repletos de plantas, hortalizas y frutas.


Notas de ayer por la noche

Red Fox Totem (Vulpes vulpes)

Athaenum for the Artist, Vee.

Qué heredé del zorrito:

* Zorrito superviviente - La capacidad de prosperar más allá de las dificultades. Aprender a sortear el subconsciente, a confiar en el inconsciente, a ser paciente, a callar más, a observar más, a ser  incluso invisible para ello por periodos de tiempo. A ser más lista.
* Palabra de zorrito - El contador de historias, el alquimista de vocablos, el artesano de palabras. A escribir a todas horas, como siempre he hecho. A leer más, mucho; de hecho, quiero tener siempre un libro para leer (leí antes mucho por obligación; ahora quiero leer más por gusto). A buscar ilustraciones que alumbren mis escritos.
* Zorrito de cocina - Cuando se trata de hacer dar la vuelta en el aire a los crêpes, el corazón me llevó (1) a pensar en cualquier cosa menos en el hecho de que han de volver a caer en la sartén. Si te concentras en su vuelo, me decía el zorrito, puedes estar segura de que caerán apelotonadas o de que se chafarán directamente sobre los fogones. Es cómico, pero justamente la distracción es lo que nos permite llegar al centro de las cosas, a su corazón.
También me legó el zorrito el instinto de seguir incansable el río que corre subterráneo, de buscar el tacto de la Tierra bajo los pies, y el abrigo del manto fresco de la Madre Naturaleza. Alrededor de un fuego forjo vínculos con otras mujeres salvajes y sabias, Madres y Hermanas Espirituales. Los colores, olores y texturas de los alimentos de temporada, hierbas, raíces, cortezas... todo lo que reluce es oro, y todo lo que crepita en la witchy olla, una fiesta por sí solo.
* Pelaje brillante de zorrito - Cuidar mi melena, dejar que brille con el sol, disfrutarlo suelto sobre los hombros. Relajarme. Ser feliz en mí misma. Ser más feliz.

(1) Susanna Tamaro, Donde el corazón te lleve ( Va' dove ti porta il cuore), 1994. 

Maggie + Solsticio de verano 2012= CELEBRACION DEL SOL

Mañana hará 1 año...

Esto es algo que escribí el mismo día que se fue Maggie

¡Adiós, Maggie!
Por el título, podría ser el final que esperábamos...... soltarla libre, cuando hubiese aprendido a volar, a comer sola, y tuviese la cola larga. Pero ha sido un final muy distinto e inesperado. Habrá sido la corriente de aire, habrá sido el bañarla, habrá sido el antibiótico que le suministramos con la bebida ayer a última hora de la noche... cuando aún tenía, dentro de lo débil que estaba (¡pero también lo estuvo el día que se empachó de comida!), fuerza en su piquito y en su cabecita, que la sacudía de lado a lado mientras bebía sus traguitos y nos salpicó a Raúl y a mí. Esta mañana dormía. Y luego.............. lo peor. La he encontrado caída en su jaula, con los ojitos entornados, y ya no se movía.

¡Mi Maggie...! ¡tan llena de vida! Dando botes literalmente el otro día compartiendo quesito con su hermanito Gus. ¡Qué bien se llevaban! ¡Y qué valiente era Maggie! No tenía miedo ninguno, tan resuelta, tan vivaracha... Y ahora no se mueve más. Ya no me pedirá más comida con su incesante llamada, ni me mirará desde el palo más alto de su jaula cuando entro en el baño y me ve desde la galería, ni la escucharé parlotear sola cuando le abría la ventana y escuchaba otros pájaros.

¡Mi Maggie! ¡Nuestra Maggie! ¡Estaba tan llena de vida! La urraca más viva y simpática que he conocido. Que comía de mi mano. Y volaba desde mi mano. Y me seguía a todas partes cuando la soltaba por casa, con sus patitas altas y decididas, toc-toc-toc iba por el piso.

¡Adiós, Maggie! Perdónanos lo que hayamos hecho mal. ¡¡Y GRACIAS por tu mensaje!! Hasta Siempre.

Nuestra MAGGIE

la urraca más simpática y valiente.

"RYSA!!!" y Gus



Tomorrow is Summer Solstice 2012, the longest day of Light, the Sun's Light ! Air out your fur, open your arms to the sun, dance, celebrate your light, rest in your power, connect with the vibrant earth under your feet... Honor Life and your Spiritself ! Be happy !

La fábula del zorrito colorado


El zorrito quería a aquella niña de alegres vestidos de flores que había ido adentrándose en el bosque y ganando su confianza. Por querer a la niña, el zorrito estaba dispuesto a asomar en la espesura del bosque, a llegar incluso hasta el límite del bosque con la ciudad. Pero llegar hasta allí supondría perder determinación, experimentar el efecto de unas emanaciones nocivas, esto es, de unas filosofías psicológicas antagónicas a la suya, y lo que es peor, que lejos de ofrecer el máximo apoyo a su alma y su vida creativa (instintos sanos e intactos), pretenden calcificar, capturar, aplastar, quemar su alegría salvaje y confinar al zorrito al vacío de la pérdida de los ciclos naturales y de lo que tendría que darse naturalmente y que no se da entonces en absoluto o sólo se producirá después de "demasiados tirones y sacudidas, explicaciones racionales y luchas consigo mism(o)" (Pinkola-Estés) para desprenderse del charco psíquico de pegamento donde habrá quedado atrapado.
La niña quería ponerle un lazo al cuello y llevarlo a su casa. El problema era si la niña quería realmente al zorrito. Porque querer es siempre respetar primero, querer sobre todo lo que es el otro, y querer entonces por encima, a pesar y más allá de nuestras propias expectativas y anhelos. El zorrito estaba cediendo de sí, accediendo a ser "domesticado", es decir, a doblegarse demasiado a la manera en que ven el mundo los demás, en perjuicio de su individuación, su propio impulso de desarrollo, su fuego de la vida y su vida vibrante, moviendo de sitio sus huesos espirituales por seguir a la niña de los pasadores en el pelo... pero no había atisbo de interés en que no fuera así, y sí todo lo contrario; ni siquiera se planteaba ella hallar un punto intermedio mejor también para el zorrito, que no provocara una reducción de su vida, un debilitamiento de su visión y un empalidecimiento del alma.

Sólo su instinto acudió al rescate en ese momento. Cuando el amor es una cárcel, es una trampa.

Pink Fox, Pixie Campbell.

Alimentación ecológica

Este martes hicimos nuestro primer pedido ecológico. Una cesta de cosecha variada de temporada, que incluye frutas y verduras cultivadas según los métodos tradicionales de la agricultura de siempre, pero que ahora tiene que añadir "ecológica" para diferenciarse de una agricultura importada que debería llamarse "industrial" o "química" (la de los transgénicos, pesticidas...) -otro día hablaré de la ganadería "industrial", deplorable, aberrante y de la que, por nuestra ubicación en la cadena alimentacia, somos destinatarios finales de antibióticos, hormonas, metales pesados y demás residuos tóxicos-.

Hoy ha llegado la cesta. Bueno, la ha ido a buscar mi marido, Raúl. Ha picado a casa con el reparto de la semana :) (¡me pido siempre este repartidor!) Una caja, de momento pequeña, con un mixto de temporada recolectado del huerto hace menos de 24 horas. Fresco. Sano. Riquísimo. ¡Esto *sí* que es Vida!

La cesta nos ha costado 22 euros en Faves i Pèsols, Valldoreix, Sant Cugat. Son un negocio local -¡tanto, que Castellbisbal les queda lejos, dicen!-, formado por (agro)agricultores locales; además, ofrecen otros productos con certificado agroecológico como legumbres, pasta, pan, mermeladas, etc. 
Como es comercio de kilómetro cero, favorece un desarrollo rural sostenible y contribuye a respetar el medio natural.

Nuestra cesta contiene lo siguiente: una lechuga, cebollas tiernas, patatas rojas, calabacines, tomates para ensalada, albaricoques, plátanos y cerezas. A continuación, dejo algunas fotos. Sólo decir que, dar el primer mordisco a medio tomate abierto, con unos cortecitos, y un poco de sal... made my eyes cry out: la memoria gustativa me ha traído de golpe a mi abuelo a la cabeza, cuando sentado sobre uno de los taburetes de corcho que fabricaba él mismo, nos ofrecía sonriente y orgulloso uno de los tomates de su huerto -ese que regaba con tanto esfuerzo... ¿alguna vez arrancó aquel motor a la primera? Mi hermana y yo le escuchábamos tratar de arrancarlo una vez y otra, y también mascullar entre dientes pero más alto de la cuenta porque era sordo, mientras atrapábamos cortapichas sumergidas en el agua del padrón...