Huir... ¿hacia lo salvaje?


Quizá el encerrarme en casa, el confinamiento, fue una forma de HUIR del enjaulamiento y el estrés. Creí que preservaba lo natural, lo salvaje, pero todo lo natural y salvaje que hay en mí se desborda por encima de los muros de esta prisión voluntaria de asceta, de hermitaño, de algo que no soy.

¿Acaso los barrotes en la frontera no conforman una segunda jaula?
¿Está la loba fuera o dentro de la jaula...? ¿los barrotes, delante o detrás?

Artemis, artista y guerrera



Salir, para luego regresar. Ir a la búsqueda de nuevos estímulos, ideas, colores, que incorporar a su paleta de incesante creatividad. A la caza de nuevos objetivos y retos. A explorar y descubrir nuevos parajes, horizontes, que amplien su conocimiento del entorno y donde abrir las alas, que profundizen en su autoconocimiento y satisfagan su naturaleza intuitiva y lobuna. La vida como un juego, una expedición, una ginkana, llena de retos por superar, lugares por descubrir, conocimiento que incorporar, señales por interpretar. Y siempre regresar, a su hogar, a su manada.

Susurro del corazón



Ya vi la peli Susurro del corazón (1995, Studio Ghibli. Dirigida por Yoshifumi Kondo, y con guión de Hayao Miyazaki).

Me gustó mucho, pero no ha sido de las que más. Me quedé esperando la Magia. Por lo menos, un poco más.
Lo mejor para mí, los encuentros de Shizuku con el abuelo, y las enseñanzas para la vida que de ahí derivan.
Me chifla lo que escribirá entonces Shizuku en su historia sobre cómo por las venas de los artesanos corre sangre de magos.
Quizá ahí radique la magia: en uno mismo. En ser hacedores de sueños, de nuestros propios sueños. En esforzarnos, como le dice a Shizuku, por escribir nuestra 'propia historia'.

Y me gustó cómo Seiji inspira con el ejemplo (con hechos, y no con palabras de ánimo) a Shizuku a esforzarse por pulir su 'joya', por buscar su lapislázuli. Su talento. Lo que de verdad quiere hacer en la vida. El amor como fuente de inspiración y fuerza motriz.