Estando hoy aquí entiendo porqué estoy allí. No me acordaba que puede caber tanta gente en un mismo sitio, que puede haber tantas cosas juntas y no haber ninguna. Como siempre aquí, me encuentro fuera de lugar, solo que ahora además no es mi territorio.
Establecer su territorio es vital para el lobo, el oso, y las especies en general, animales y vegetales.
Esta mañana en el tren pensaba que no es tan raro sentir que tienes algo de lobo, o de oso, tal vez de halcón, de tejón, de águila... que no es tan raro sentir esa afinidad con los árboles, las plantas... En mi discurso antológico ya hablo de eso, que no somos tan diferentes de una flor, una piedra, o una pasa. Que todos llevamos un poco de todo, puesto que en el mundo nada vino de fuera, todo se hizo con el mismo barro universal, primigenio y genético. No es raro echarse sobre la tierra y sentir que el cuerpo sale a descansar, sumergirse en un río y que la piel, los músculos y los huesos se estiren para beber de la fuente de la Vida, que las plantas y el resto de los animales sean la mejor terapia para el hombre. Es bien natural.
(desde Av. de la Gran Via, 75)
